Inspirados por redes similares en distintas ciudades de España y del mundo como La Red Sevilla por el Clima, La Red Málaga por el Clima somos una red de entidades y personas en Málaga que construimos juntas soluciones al cambio climático desde lo local y en redes de municipios.

Manifiesto: introducción 

El cambio climático antropogénico en curso desde la Revolución Industrial, y en alarmante aceleración desde finales del siglo XX, supone el mayor reto al que se ha enfrentado la humanidad. A fin de evitar sus más dramáticas consecuencias (colapso civilizatorio y extinción masiva de las especies), el Acuerdo de París de Cambio Climático marca 2°C (1,5°C si posible, de hecho) como el límite “seguro” de aumento de la temperatura global media sobre niveles pre-industriales. En aras de su cumplimiento, debemos reducir las emisiones netas globales de gases de efecto invernadero (“carbono”) a cero antes de mitad de siglo (2050). Sin embargo, aún a pesar de que desde 1987 (informe Brundtland) y 1992 (Primera Cumbre de la Tierra en Río) los gobiernos nacionales llevan debatiendo sobre la cuestión en el marco de las Naciones Unidas (23 Cumbres de las Partes o “COPs” desde Río), las emisiones no han cesado de aumentar (máximo en 2017) llegando en la actualidad (Mayo 2018) a sobrepasar las 410 partes por millón, el nivel más alto de los últimos 15 millones de años; y en términos de temperaturas a rebasar ya los 1,1 °C de aumento medio global, con los últimos 3 años (2015, 2016 y 2017) como los más calurosos de la historia. En lo que a España respecta, en 2017 aumentó sus emisiones un 7,4%, el cuarto mayor incremento de todos los países de la Unión Europea, donde las emisiones crecieron un 1,8%.

En términos de impacto, a escala de Málaga, el cambio climático podría provocar sequías mucho más severas; olas de calor mucho más duraderas y peligrosas; más y peores inundaciones por lluvias torrenciales y un urbanismo inadecuado; un aumento considerable del nivel y la acidificación marina; mayor propagación de enfermedades tropicales y alérgicas, o incidencia del cáncer de piel por el aumento de la radiación ultravioleta debido a los mayores periodos de sequía y grado de nubosidad causados por el cambio climático.

La conclusión es clara: la urgencia del cambio climático no puede esperar a la inacción de gobiernos nacionales. Sólo la sociedad civil organizada, activa, y unida por el bien común, podemos dar una respuesta efectiva a este enorme reto civilizatorio y convertirlo en oportunidad de transformación hacia una sociedad más inclusiva, equitativa y sostenible. La historia nos muestra el camino: las alianzas entre agentes diversos, la transversalidad, la acción local y las redes colaborativas. Frente a las fallidas naciones-estado, las ciudades y sus redes, se encuentran en la vanguardia del movimiento por el clima, cooperando de igual a igual y transfiriendo mejores prácticas y soluciones de impacto.  

Es el momento de sumarnos a esta corriente en Málaga también. No podemos dejar que los graves efectos de un cambio climático catastrófico determinen un futuro inhabitable e incierto para nuestra ciudad, sus ciudadanos y los cada vez más migrantes climáticos que llegan buscando asilo y humanidad. El cambio climático no es un reto ambiental únicamente, ni mucho menos, es un reto profundamente social, por las tremendas injusticias de sus causas y consecuencias, cuyas soluciones son políticas, económicas y culturales. Debemos cuestionarnos todo, desde el modelo económico y el sistema educativo, hasta nuestros propios modos de vida; buscando soluciones radicales y sistémicas que nos lleven a un cambio de paradigma.

El ámbito de actuación más efectivo se encuentra siempre lo local, a escala de barrios y municipios, desde estructuras en red y filosofías cooperativas. En Málaga, el movimiento por el clima confluye con el resto de movimientos sociales, partiendo de las causas comunes y caminando hacia las soluciones compartidas. Porque la turistificación/gentrificación, la desigualdad de género, la contaminación, el desempleo y la precariedad laboral, la falta de oportunidades para jóvenes, la pobreza, las migraciones, la destrucción de espacios naturales, las olas de calor, sequías y lluvias torrenciales, son todas la misma lucha: la lucha por el derecho a una ciudad habitable, con los cuidados, las personas y la vida en el centro. Aportemos pues la dimensión climática al resto de retos sociales de nuestra ciudad, y viceversa, incorporemos sus perspectivas y sensibilidades para desarrollar y vivenciar juntas algo mejor para todas, incluyendo las generaciones venideras.


Empecemos. Co-creemos la Red Málaga por el Clima.